Vozinha, el arquero que con 40 años se convirtió en una de las figuras del Mundial 2026, admitió que la fama que le trajo aquel torneo le cambió la vida de una manera que no pidió y que, si pudiera elegir, rechazaría. “Si me ofrecieran la vida que tengo hoy o la vida que tenía antes, elegiría la que tenía antes”, le dijo a The Observer el guardameta de Cabo Verde.
Antes de que los Tiburones Azules empataran 0-0 con España en su debut mundialista —un resultado que catapultó al arquero a la fama global—, la cuenta de Instagram de Vozinha tenía 56.000 seguidores. Cuando terminó ese partido, ya superaba el millón. La emisora brasileña CazéTV, que tenía los derechos de transmisión del torneo, alentó a su público a seguirlo en redes sociales y desató una reacción en cadena que el propio portero no tardó en notar de una forma muy concreta.
“He perdido mi paz y tranquilidad”, señaló. “Ya no tengo privacidad, o al menos mucho menos de la que tenía. Ahora salgo, voy a un restaurante, y siempre hay alguien que quiere sacarse una foto conmigo o me pide un autógrafo. O, peor, alguien me está filmando. Eso es lo que más ha cambiado en mi vida, y no creo que pueda hacer nada al respecto”, añadió.
La situación también alcanzó a su familia en Cabo Verde. Su madre —a quien describió como alguien que tiene dificultades para decirle que no a nadie— recibe hinchas en su casa todos los días, ya sea en busca de una fotografía o simplemente con ganas de conversar. Su padre, de carácter más reservado, optó por mantener distancia. “No estoy allí, así que no puedo ayudarlos”, reconoció el arquero. “Tienen que aprender a vivir con la situación y a poner límites”, sumó.
